Proximidades
Carson City . Nevada . 14:08 P.M .
Piedras. Millones de piedrecillas clavándose dolorosamente
por todo mi cuerpo.
Eso fue lo primero que note al recuperar la conciencia.
Automáticamente su significado vino a mi cabeza << Acto
psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo>>
Hereziel habría estado orgulloso de mí.
Lo segundo que noté fue mi peso. Nunca antes
me había sentido tan pesada. Apenas podía levantar mi cara del ‘suelo’ <<Conjunto
de materias orgánicas e inorgánicas de la superficie terrestre, capaz de
sostener vida vegetal. >>. Era tan pesada que me veía incapaz de flotar
en esa extraña gravedad. Mis pies parecían dos sacos de mercurio, los pocos
centímetros que lograba separarlos del suelo se me hacían kilómetros y siempre
volvían hacia abajo. Uno tras otros nunca los dos a la vez. Todo mi ser me
instaba a tirarme, mis párpados caían hacia abajo, mis brazos, mi cabeza y
sobretodo… mi pelo. Se mantenía lacio a ambos lados de mis orejas, rozándome el
cuello y produciéndome un extraño hormigueo, siempre había mantenido mi pelo
justo sobre mis hombros, flotando tras mi cabeza formando una delicada estela
incolora. Ahora…el blanco se había esfumado ¡Ángel Bendito! Tenía un extraño
color parecido a la sangre impregnada en cada partícula. Me pregunté si mis
ojos habrían mantenido su color dorado. Recé por ello pues los de mi especie no
acostumbraban a tener aquel extraño color, sino que sus ojos se camuflaban con
el color de las ‘’Horanias’’ mundanamente llamas nubes y el color de los
‘’infos’’, los cielos.
La tercera cosa de la que me percaté fue del
sabor a sangre en mi boca. Mi sangre. Tenía un sabor más bien tirando a lo
salado que me desagrado de inmediato.
Me puse de pie, no sin dificultades
atreviéndome a mirar a mí alrededor. Más piedras. Enormes por cierto, decoraban
un paisaje estéril de vegetación. El pequeño sol me deslumbro completamente
cuando alcé la vista hacia él. Dolía. Dolía mucho. Pensé que nunca volvería a
ver en toda mi existencia hasta que sin previo aviso el dolor cesó. Puff. Un
pestañeo y ya no quedaba nada de él.
Di un paso<<Movimiento sucesivo de ambos
pies al andar. >>. Gran error. Un tremendo dolor sacudió enteramente mi
espalda. Y algo que no supe identificar escapó de mis labios. ¿Qué me ocurría? ¿De
donde provenía el dolor? ¿Y esa cosa parecida a un sonido? ¿Lo había hecho
yo? Mi primera pregunta me fue resuelta
cuando de golpe la comprensión acudió a mis brazos. Mis alas. Otro extraño ruidito
naciendo de mi garganta. Mis alas. O más bien mis ex-alas. Otro extraño dolor,
muy diferente del que surgía de mis cortes, se instaló en mi parte de adelante.
En mi ‘’pecho’’ <<Parte del cuerpo humano, que se extiende desde el
cuello hasta el vientre, y en cuya cavidad se contienen el corazón y los
pulmones. >> Me alarmé al observar que lo tenía hinchado. Otro sonidito.
¿Qué ocurría conmigo? ¿Con mi cuerpo? Algo iba mal. Alterné el movimiento de
los pies, primero uno y después otro. Primero uno y después otro. Así hasta que
me topé con un cambio en la superficie del suelo. El suelo del color de las
piedras que formaban los alrededores, adquiría un extraño tono. El tono de las
pupilas. Oscuro.
Llevaba semanas estudiando para esto. Pero mi
mente se había quedado vacía ¿habría sido la caída? No conseguía asociar
ninguna imagen visual conocida al entorno que me envolvía. Dos extrañas luces
me saludaron desde el inicio de aquel extraño terreno. Se iban acercando. Al
principio pensé que eran estrellas y el alivio me embargó, conocía las estrellas,
sabía que hacer con ellas pero poco a poco averigüé que estaba equivocada. Aquellas
luces estaban enganchadas a un extraño artefacto que caminaba sobre cuatro…mmm...
conocia la palabra, mi lengua estaba prácticamente rozandola, ansiosa por
dejarla escapar en mi mente. Nada.
Solté un ruido experimentando frustración
<<Privar a alguien de lo que esperaba. Dejar sin efecto, malograr un
intento>>. Todas las sensaciones que me abrumaban me resultaban nuevas y
extrañas. Allí en el ‘’info’’ carecíamos de ellas, nos resultaban molestas y
contra producentes.
Las luces se apagaron y el ruido que producía aquella
cosa se silencio. Respiraciones.
-Hola – no supe a que asociar aquello. -
¿estas perdida? – entendí el contexto, se comunicaban conmigo por medio de sus
labios, no utilizaban los pensamientos como hacíamos nosotros.
Asentí con la cabeza.
-¿Quieres que te llevemos?- la procedencia de
la voz me fue revelada cuando una esbelta figura se desplazó fuera de aquel
artefacto. Su pelo tenía el color de la
tierra al igual que sus ojos, color hazle muy parecido al de algunos ángeles.
Me pregunté si en alguna otra vida uno de sus parientes lo fue y por ello adquirió
el rasgo.
Volví a asentir.
-¿Tienes frío? – ‘’frio’’<< Dicho de un
cuerpo: Que tiene una temperatura muy inferior a la ordinaria del ambiente.
>> No, no tenía frío.
Negué. Y ella frunció los labios, confusa.
-Ponte esto cielo – me ofreció una extraña
piel, miré las que ella llevaba alrededor del cuerpo y decidí imitarla. Me la
pasé por la cabeza y esta cayó holgada hasta tapar mis rodillas.
-No eres muy habladora ¿eh? - me mostró sus
dientes ¿para que querría yo ver sus dientes? Que extraña era aquella gente. -
¿tienes casa?
No lo entendí.
¿Casa? Sabia lo que era ‘’cara’’, ‘’cama’’pero
no sabia lo que significaba ‘’casa’’
Negué con la cabeza.
-Ohhh – a la mujer le brillaron los ojos y me
asusté. ¿Cómo podía hacer aquello?, Expresar cosas con los ojos. - ¿y tus
padres?
Padres <<Varón y mujer que han
engendrado. >>
Negué de nuevo.
-¿Te has escapado? – sus palabras eran
cuidadosas, como si esperara que le soltara alguna excusa <<Motivo o
pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión. >>
O mentira <<Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree
o se piensa. >>
Volví a negar. Antes de descender aprendí
algunos gestos humanos con la esperanza de recibir la aceptación por su parte.
Mover arriba y abajo la cabeza’’conformidad’’ de lado a lado ‘’desacuerdo’’
-Ven con nosotros – indicó con al cabeza el
aparato que descansaba en un silencio próximo.
Asentí. Integración. Fase uno alcanzada.
La humana me condujo rápidamente hacia el
coche. Y tras intercambiar unas serias y efusivas palabras con el humano del
interior me abrió la cosa y me ofreció meterme en su interior.
Casi me caigo del asiento<<Lugar para
sentarse>>. cuando percibí la presencia de otro mundano más.
-Hola – me dijo sin dejar de mirarme. Yo
también me quedé mirándolo a él. Tenía el pelo del mismo color que la humana pero
mucho mas corto. Sus ojos también eran del mismo color. Color de ángel. Pero su
piel al contrario que la de la mundana parecía mucho mas lisa y tersa. Aparté
la mirada. Para mí todos los humanos eran iguales.
-¿Cómo te llamas?- insistió.
Lo miré sin entender. ¿Llama? <<Mamífero
rumiante, variedad doméstica del guanaco>> No entendí que quería decir y
mi ceño se frunció. Alcé las manos y lo toqué extraña por el cambio de
expresión.
-Yo soy Luca – se señaló a si mismo. Luca ese
era su nombre asignado. Vale. No era tan grandioso como el de Heraldo pero
tampoco sonaba mal. – Ella es mi madre – producía sonidos extrañamente lentos
mientras gesticulaba a la vez con las manos. Movió una hacía su madre– Rose y
él mi padrastro – el otro mundano – Eric. También tengo otros dos hermanastros.
Asentí.
-¿Tú nombre? –Ohhhh, mi mente se despejó
quería saber mi asignación. Cerré los ojos.
‘’Deliazel’’-pensé. Los abrí, el mundano Luca
seguía mirándome. ‘’Deliazel’’ – repetí.
-¿No tienes nombre? – frunció el ceño y unas
extrañas marquitas aparecieron junto a sus ojos. Vale, no podía comunicarse
conmigo por al mente.
Asentí con la cabeza.
-¿Qué si tienes o que no? – la humana Rose se
giró y volvió a enseñar los dientes medio triste. No entendía aquello de
enseñar los dientes.
Asentí.
-¿No puedes hablar?
Asentí/negué. Tomé aire profundamente y… abrí
los ojos como platos. ¿Tomar aire? Nunca había realizado eso nunca antes. Mi
pecho subía y bajaba. Lo palpé asombrada de lo que estaba realizando. Miré el
pecho del mundano y vi. que hacia lo mismo.
-¿Qué ocurre? – preguntó Rose. - ¿te duele el
pecho?
Negué. Exhalé el aire en mi mano y me
maraville al sentir mi calido aliento. <<Aire que se expulsa al
respirar>>. Repetí la acción.
-Mamá – susurró Luca, debería haber sido
incapaz de escucharlo debido al tono bajo de su voz pero en su cabeza las
palabras se escuchaban altas y claras. – tengo dos teorías, o bien hemos
recogido a una psicotica escapada de un manicomio o bien está en shock por
algo. Creo que no recuerda ni su nombre.
Emití un ruidito molesto. Manicomio
<<Hospital para locos. >> Él se giró y me miró incrédulo.
Yo negué con la cabeza.
-¿Me has oído?
Asentí. Desplacé mis ojos hacia al ventana y
reconocí un cartel en el que se leía ‘’Frontage Road’’. Recibíamos muchos mensajes
allí en el info, a veces de otros Ángeles otras veces de los arcángeles… por
tanto sabíamos leer y escribir. Además estábamos obligados a saber realizar
ambas cosas en todos los idiomas, si hubiera visto alguna de aquellas cosas
alguna vez en mi vida seguramente sabría darles un nombre. Como por ejemplo
aquel objeto en el que viajaba.
-¿Qué edad tienes? –Preguntó el mundano– yo
dieciocho.
Mis cejas se alzaron hacia las nubes y otra
vez me extrañé ante aquel gesto involuntario. ¿¡18?! Era imposible. Yo acababa
de cumplir los dos siglos.
Le mostré dos dedos.
-¿Dos? – Soltó un ruidito que no reconocí -
¿quieres decir veinte?
Negué con al cabeza. Aquel humano me estaba
tomando el pelo. Era imposible tener 18 siglos, solo los arcángeles alcanzaban
aquellas edades.
-¿Cómo vas a tener solo dos años? – negó con
al cabeza – mamá, opción uno.
¿Años? Ah bueno, entonces si que encaba.
Aquellos mundanos tenían la edad de un bebé ángel, ella estaba apunto de
alcanzar la mayoría de edad cuando hiciera los dos siglos y medio.
Hice un dibujito de un dos en el aire
acompañado de dos ceros.
-¿Doscientos? – exclamó.
Yo asentí satisfecha. Por fin empezaba a
comunicarme con aquellos seres.
-Es todavía mas loco – respondió – yo no te
echo mas de veinte.
Me encogí de hombros, yo no buscaba que el lo
entendiera, simplemente era una respuesta a su pregunta.
-Cariño – susurró la mundana - ¿Dónde vivías?
Ah esa era fácil. Me limito a señalarles el
cielo.
-Y ahora dice que vive en las nubes – Luca
torció extrañamente los labios – lo que yo decía, como una cabra.
Un fuerte frenazo silencio la voz del mundano.
El artefacto giró bruscamente y atravesó un extraño bulto, colisionando
seguidamente contra un árbol.
-¡OH DIOS MIO!- gritó Rose - ¿QUE ERA ESO?
-¿Una persona? –preguntó Luca.
-No estoy seguro – el hombre se bajó
rápidamente del artefacto.
Un terrible dolor opresivo sin causa precisa
se instaló en mi caja torácica. Me bajé de aquel bicho siguiendo al humano con
una mano en el corazón.
-¡DIOS! –exclamó al ver el bulto en el suelo.
‘’Dios no puede ayudarnos ahora’’ – pensé.
El mundano se giró perplejo hacia mi.
-¿Acabas de…
-Acabas de hablar – afirmó Luca con la boca
abierta.
Me acerqué hacía el ovillo del suelo.
‘’Paz hermana’’ – transmití sentándome a su
lado. –‘’esto te dolerá un poco’’
Alguien hizo un extraño ruido mezcla suspiro
mezcla grito a mi espalda.
Mis manos se movieron expertas acunándole la
cara a aquel ser. Sus cabellos castaños formaban un extraño abanico en el suelo
y enseguida supe que no era mortal. Me quité uno de los anillos de mi mano.
Tenía uno en cada dedo. Y aprovechando la afilada punta de la gema me abrí un
corte en el brazo. Froté con mi sangre su frente. Y recité la oración de sanación
que el Padre nos confirió:
‘’Que todo el poder de la tierra te sea
entregado, que cada filamento encuentre su propio camino, para volver a formar
al ser vivo, con el poder que solo Dios
nos ha dado’’
Segundos después la criatura se incorporó
sobresaltada.
-¡DEMONIOS! – chilló llevándose una mano al
pecho. Me miró fijamente asimilando la situación. Sus ojos me maravillaron y no
pude evitar acariciar tu contorno.
‘’Dorados’’ – pensé – ‘’el color de lo extraño’’
-Estabaescapandonovielcohemepersiguenestabahuyendonosentínada…-tomó
una bocanada de aire…Tu… - balbuceó la chica – acabas de… ¿revivirme?
‘’No estabas muerta’’ – le aclaro.
-Soy Alice - contesta la criatura con los ojos
llorosos – gracias.
Un grito ahogado hizo que apartara la mirada
de aquellos ojos.
-¿Qué eres?- murmuró Rose con miedo.
-Es un milagro – respondió Luca. Sus ojos
brillaban mientras me miraba. Yo no percibí ningún cambio en mi expresión.
Tenia que pedirles que me enseñaran a hacer eso de los ojos.
-¿Su espalda….- empezó Eric.
Intenté girarme para ver que es lo que
ocurría. Lo vi. Dos manchas de sangre cruzaban mi espalda. Las aberturas donde
antes tenía mis alas. La sangre bajó por mi espalda formando un chaco a mi
alrededor.
-Eres un ángel – murmuró Alice, de su aliento
brotó una nube de vapor. Rápidamente se tapó la boca.
‘’No, no soy un ángel – les miré uno a uno
hasta quedarme con la mirada de Luca. ‘’Por cierto mi asignación es Deliazel’’
Y dicho eso me desmayé.

Esto es muy..."shock"pero me encanta Rachel,Alba,sois las mejores.(casi me mareo al imaginarme el charco de sangre)os KM adivinaaad!Elena,o Helen,vosotras decidis.
ResponderEliminar